Bajo la atenta mirada del ‘Tucho’ Ortiz

Regreso temprano en la mañana, una gorra con el escudo americano se robó una que otra mirada. Ya con unos cuantos años encima, Humberto ‘Tucho’ Ortiz caminó nuevamente sobre los territorios del ‘Diablo’, un lugar que conoce bien pues fue artífice de la época dorada de esta institución. Caminando, con paso lento casi como si pensara en el siguiente, solo le importó encontrar la cancha donde estaban entrenando los jugadores -¿Los muchachos están?- pregunta y respondiendo a un gesto entiende que debe seguir adelante, subir unas cuantas gradas para sentarse en una silla que, coincidencialmente, tenía la mejor vista del entrenamiento de esa mañana.

Humberto Ortiz

“Yo vine en 1979. Con Gabriel ya había trabajado en Millonarios pero por un periodo muy corto. Quise trabajar con él de nuevo entonces me vine para el Valle. Estuvimos 10 años acá en América.”

Sn despojarse de su gorra y con sus prominentes lentes, que desde siempre lo han dotado de una capacidad de observación exquisita para detectar el talento en un futbolista, se sentó apoyando su cabeza sobre su puño izquierdo. En Cascajal solo se escuchaba el ruido de los rebotes de los balones sobre el césped, mientras que ‘Tucho’ simplemente se dedicó a observar.

“Cuando llego al Valle tuvo un choque de conceptos. Yo venía de Antioquia donde se jugaba un fútbol enfocado más al pase, ese era el tipo de selecciones que manejo con éxito. Entro al Valle y me encuentro con un fútbol más potente y rápido, con el componente de raza negra que integra velocidad y fuerza a la dinámica del deporte. Eso me cambió la forma de pensar este deporte.”

Cada ejercicio y sesión de entrenamiento tenía la atención total del gran invitado. Juntó los lápices con los guayos para no romper nunca su vínculo con el gramado. Su carrera como futbolista la complementó con el conocimiento letrado de este deporte, donde él se ha ganado el rótulo de ser como uno de los cazatalentos más destacados del país.

“Gabriel Ochoa le dio mucha importancia a la talla, pero yo seguía pensando que la técnica era lo más determinante. Me fue llegando talentos de baja estatura, pero con excelentes condiciones técnicas como Anthony de Ávila o Alex Escobar. El futbol involucra fuerza, velocidad y talento; como también, la vehemencia, el espíritu combativo y el sacrifico son importantes: Esta es la eterna discusión Menotti-Bilardo. De todas formas, Ochoa entendió que la mezcla era la respuesta. Por otro lado, siento que este América es un candidato número uno a regresar porque es necesario en la primera división.”

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